- Reducción de costes: La empresa prescinde de inversiones en infraestructura TI propia y licencias de software. Para empezar a trabajar no es necesario instalar ningún tipo especial de hardware.
- Movilidad: Acceso desde cualquier dispositivo y lugar: Estés donde estés tienes acceso a toda la información de la empresa. La movilidad se ha convertido en una gran ventaja competitiva, tanto para trabajar o atender clientes desde cualquier lugar, como para favorecer la flexibilidad laboral de un trabajador que puede organizar toda su actividad sin depender de una oficina.
- Pago por uso y gasto bajo control: La empresa contrata únicamente los servicios que necesita en cada momento y tienen la posibilidad de ajustar los gastos a sus necesidades reales. El cliente añade o elimina servicios en función de lo que requiera, evitando tener que invertir en infraestructura propia que con el tiempo quedaría obsoleta.
- Tecnología siempre actualizada: Poder disfrutar siempre de las últimas versiones del software y las más modernas aplicaciones hasta hace poco tiempo era un “lujo” solo al alcance de las grandes compañías. Con la nube, el cliente se asegura una tecnología siempre actualizada y optimizada.
- Capacidad de almacenamiento ilimitada: Hoy en día manejamos grandes cantidades de datos y la nube ofrece un almacenamiento prácticamente ilimitado.
- Respeto al medio ambiente: Reduce la huella de carbono de una empresa al ahorrar recursos que pasan de estar almacenados en componentes físicos a ser virtuales.
